¿Tiempos de solead diferentes a tiempos de soltería?

«No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, 

estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar».

Ángela Deivis

Escrito por Dunia Oriana González Rodríguez©.

   Si bien es cierto que la mujer se le ha venido educando para que sea dependiente afectiva y económicamente de un hombre, o de cualquier figura que represente al padre proveedor, también es cierto que esa educación simplemente está mandada recoger y muchas mujeres, en sus proceso y experiencia de vida, se han ido librando de ese constructo social, cultural, ideológico y educativo en el que han estado inmersas.

   Pero en este texto, lo que realmente se quiere plantear es una reflexión en cuanto al rol que debe ocupar la mujer cada vez que está «sola», en otras palabras, sin un hombre o una pareja. Para hacerlo más claro, cuando una mujer opta deliberadamente permanecer un tiempo sola o toda su vida, sin que esto indique que se aísle de sus amigos, familia y, por su puesto, flirteos amoroso y sexuales.

 

Una mujer debe ser dos cosas_ quien ella quiere y lo que ella quiere..png

 

   Cuando un hombre está solo no se le pregunta por qué está solo ni tampoco se le anima a que encuentre una pareja cuanto antes; al contrario, se le alienta fervorosamente para que viaje, se distraiga, socialice y conozca todas las mujeres que estén a su alcance; y ES NORMAL que lo haga, lo fuera de lo común es que no esté dispuesto a hacerlo o que ni siquiera se lo plantee.

   Si se piensa en el caso de una mujer, en este contexto machista y patriarcal como lo es Colombia, por el contrario todas las personas a su alrededor (sobre todo hombres) expresan su preocupación si una mujer no desea tener una relación seria en menos de lo que ha terminado la anterior, e incluso se le mira de reojo, se le juzga, se le señala y sobre todo se le insinúa su inclinación a llevar una vida o al querer intentar una vida ligera y poco circunspecta, en otras palabras más castizas, se le tacha de «calenturientas», de «promiscua» y por encima de cuanta cosa se diga, se le encasilla como una mujer que no sabe lo que quiere por ende es un peligro, una menor de edad, una persona que «seguramente» terminará solterona o con un hijo sin padre «concreto».

  Pero la gente es muy estrecha de miras, no se detiene a pensar si acaso este tipo de mujer, por decirlo de alguna manera, tiene otras prioridades, pueden ser creativas, laborales, deportivas o simplemente no tener que invertir todo su tiempo y energías en una relación; también puede contemplarse el agotamiento de entrar y salir de una relación, sin tiempo para reflexionar, solo por el simple hecho de ser educada en una idea del miedo a la soledad, a estar consigo misma, a auto-descubrirse, auto-reconocerse… Y tal vez pueden ser todas juntas; o ninguna de las anteriores.

 Tal vez la sociedad pacata colombiana aún no acepta la mujer del siglo XXI, la independiente, la que se edifica y se deconstruyen todas las veces que los cambios y las transformaciones de sus vivencias profesionales y afectivas así lo ameritan. No solo la gente es estrecha de miras, la misma mujer aún no puede reconocer como tal, está en continúo conflicto tratando de sobre llevar los requisitos para los cuales ha sido educada (una educación en detrimento y rezagada por el siglo) y los verdaderos deseos de poder SER en relación con sus propios principios y los del «otro» (guiño sartreano). 

   Sin embargo, con lo que deben lidiar las mujeres es que no es admisible que anden solas por el mundo haciendo lo que se les viene en gana, SIENDO JODIDAMENTE FELICES sin depender, sin necesitar a otros de manera tóxica; viviendo libres y amorosas sin el deseo de poseer o permanecer con alguien por no poder estar solas, al contrario de erigirse como la persona que siempre han soñado.

  Entonces, ¿quién le dijo a la gente que puede ir por ahí diciendo y señalando a las mujeres que han despertado y que se han tomado la molestia de asumirse como sujetos libres, con derechos y auto-edificables? ¿Por qué una mujer tiene que ser la costilla de otro, la sombra, la extensión, la hija, la hermana, la esposa, la novia, la amante, la puta de…? ¿Por qué cuando optamos por nuestra individualidad como estandarte también se nos juzga y se nos trata como si fuéramos unas leprosas?

  ¿Por qué nos convertimos en un peligro para el statu quo de la sociedad y de las pequeñas comunidades en las que interaccionamos activamente? ¿Por qué tenemos que seguir llevando el miedo del hombre en nuestros hombros? ¿Quién dijo que en este siglo tenemos que seguirnos comportando como si no tuviéramos oportunidades, ni carreras, ni empresas, ni todas las ventajas de la equidad que el feminismo ha aportado? ¿Por qué es más grande el miedo de reconocernos como personas libre pensadoras y capaces de vivir nuestra propia vida?

  Ya viene siendo hora que, aunque nos juzguen y señalan y nos exilien, tengamos el valor de asumir nuestra vida como mejor nos plazca, sí, como mejor nos de placer, felicidad, amor propio, libertad, aventura, riesgo, tenacidad y esperanza. Ya es la hora de que a pesar de todos los comentarios y malas famas aportemos a la sociedad desde la capacidad de confrontar la educación del miedo a estar, viajar, salir, divertirnos, existir «solas» e independientes.

  Reitero, solas como la forma más cercana a no tener que ser la extensión de alguien más para que podamos ser reivindicadas e incluso aceptadas; para que podamos ser sin adjetivos posesivos o calificativos: solo ser nosotras mismas en relación con el mundo y los «otros».

 

**Nos gustaría que nos comentaras qué otros temas te interesan sobre el rol de la mujer en el siglo XXI en relación con la sociedad.

 

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Licenciada en Español y Literatura de la Universidad Industrial de Santander-UIS. Especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central-UC. Actualmente, estudia una maestría en Escritura Creativa en Español en la Universidad de Salamanca. Ha sido correctora de estilo para la Universidad Manuela Beltrán y Pamplona, así como para diferentes empresas y editoriales del sector público y privado. Se ha desarrollado como editora en proceso de autoedición y servicios editoriales para autores y fundaciones con enfoque de género y memoria. Ha sido profesora escritura creativa para la Fundación Arte y Escritura. Ha desarrollado cursos de francés básico para público en general y empresarial. Se ha desempeñado como Directora ejecutiva y administrativa de la REIC para la FILBO 2018 y proyectos a la par. También es escritora y ha publicado poemas, cuentos, artículos, ensayo, crónicas, entre otros, para portales independientes en internet, publicaciones universitarias y revistas independientes sobre la creación literaria, redacción, gramática, comprensión lectora, edición independiente, feminismo, educación, deportes como escalada, trail running y mountain bike.

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