Monthly Archives: May 2015

ALMA SALVAJE

WILD

Fotograma de Wild.

Wild es una excelente historia, de esas en las que los personajes sufren más de una transformación, donde deben asumir los cambios y, sobre todo, modificar su forma de pensar. Esta historia llevada al cine está basada en la obra escrita por Cheryl Strayed, Salvaje. Es una película autobiográfica en la que Cheryl después de pasar muchos momentos de negación en los que se hace daño, decide, cuando al fin ha tocado fondo (en apariencia), emprender una caminata que la devuelva a su esencia de mujer fuerte, aguerrida y libre; pero, por encima de todo, una mujer feliz con su vida, con la manera de relacionarse en el mundo.

En uno de los momento difíciles en que todo se le ha salido de las manos, en que sus actos de inconsciencia la han sobrepasado, encuentra una guía de la Pacific Crest Trail y decide caminar más de mil kilómetros sola. Es una emotiva representación de lo que vivió la escritora, recreada por Rees Whiterspoon. Me siento impresionada de cómo las mujeres solemos hacer cosas que para otros pueden ser descabelladas, y, sin embargo, en el fondo habla de una sabiduría intuitiva en la que descubrimos cuál es la enfermedad y cuál la cura.

Salvaje habla de esa intuición, de ese otro sentido que cada mujer tiene para mediar en pro de su equilibrio. A veces tienen que ver con voces que ignoramos porque no dicen lo que queremos escuchar, porque no hablan del engaño. Y otras, es una facultad que permite ver más allá de lo que en apariencia es. Salvaje es la naturaleza que envuelve a la mujer que se considera libre de vivir como lo dicta su instinto, sus sentimientos, su razón, su esencia…Lo salvaje es lo que han querido domesticar en nosotras cercenando lo que verdaderamente somos. Entonces, es cuando surge el hartazgo, cuando tomamos otra vez la rienda de nuestras vidas y es en ese momento en el que realmente comprendemos cómo, dónde, cuándo, con quién y qué queremos vivir. Es el instante en que nos empoderamos de nuestra existencia y, por encima de todo lo que se nos diga socialmente, vemos que la decisión que hemos tomado es la correcta, porque nos acerca cada vez más hacia lo que hemos buscado, lo que se nos pierde en sueños, a través del ruido de los carros y el ritmo de la ciudad. Lo que se nos oculta para que nos arriesguemos a seguir con la búsqueda. No importa si te has encaminado y no sabes bien hacia dónde vas, la misma ruta se irá mostrando. ¿Hacia dónde vas? ¿Qué camino has tomado para descubrir la naturaleza salvaje de la que estás hecha? ¿Cuánto más vas a mirar hacia atrás? ¿Qué te has perdonado? ¿Cuánto amor te provees? ¿Estás dispuesta a arriesgarte? ¿Lucharás por tus sueños? ¿Son suficientes las provisiones?…

Salvaje es aceptar quien eres y aferrarte a ello. Salvaje es vivir con pasión una vida propia, uno sueños propios, un camino propio. ¡¡Salvaje es amar profundamente la vida y luchar porque sea como tú quieres sin miramientos, aunque duela, aunque tengamos miedo!! ¡¡Salvaje es superar los límites y llegar allá donde quiera que se nos ha ocurrido que es necesario o genial!!

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¿POR QUÉ LAS CAMPEONAS GANAN MENOS?

Por: Dunia Oriana G. R.

“¿La mujer? Es muy sencillo, afirman los aficionados a las fórmulas simples: es una matriz, un ovario; es una hembra: basta para definirla”. El Segundo Sexo, Simone de Beauvoir.

Podio de chicas

Hace cuatro años que soy escaladora. Años en los que he ido asumiendo retos cada vez mayores para aumentar mi nivel y mi rendimiento físico. Hoy  por hoy, aún no me puedo denominar deportista. Todavía me falta más disciplina y tener más claros mis proyectos y objetivos. Sin embargo, en la comunidad escaladora en la que me muevo hay chicas que tienen más claros sus objetivos, deportistas de alto nivel, mujeres que me inspiran a seguir cada vez más y a sacarme de la cabeza que los hombres son más fuertes. No estoy diciendo que todas lo sean, todas  y todos tienen diferentes procesos. Pero, no es de negar que la escalada es un deporte con una población mayor masculina que femenina: de 10 hombres hay 5 mujeres. El número es reducido, aunque cada vez hay más mujeres dispuestas a retar sus limitaciones.

Ahora bien, hace un año y medio empecé a competir. Cuando tomé la decisión pensé en medirme con otras chicas. El resultado fue que aprendí sobre mis capacidades, mi método de entrenamiento y, sobre todo reflexioné, sobre mi proceso: ¿Por qué escalo? ¿Qué quiero lograr? Fueron los interrogantes que me impulsaron a tomar con más seriedad este deporte.

Gracias a estas incógnitas me he ido relacionando con escaladoras y escaladores que entrenan disciplinadamente para competir. A veces nos encontramos en el muro o en la roca; allí están siempre dando lo mejor tanto física como mentalmente, sin diferenciarse, pues tanto ellas como ellos lo dejan todo en sus pegues. Entonces, me pregunto: ¿por qué las campeonas reciben menos cantidad de dinero cuando suben al podio? No estoy especulando, no se trata de una posición radical feminista. Al contrario, pensé que en los deportes la discriminación no tenía cabida. ¡Vaya que me he equivocado! Curiosamente el otro día estaba tomando unas cervezas con unas amigas y amigos que escalan, y en el círculo de chicas una comentó que le parecía muy injusto que a la chica que había ganado en Maestras, le hubiesen pagado 100 mil pesos menos que al Maestro. Ingenuamente su mejor amiga le decía que contara bien, que tal vez “ella se había equivocado”. Resulta que no fue así. Los premios fueron de cantidades diferentes. El hombre ganó más que la mujer por su esfuerzo. Yo me pregunto, ¿acaso ella no se esforzó, no entrenó, no pagó la misma cantidad de dinero en la inscripción, no fue campeona? ¡Qué sucedió? ¿El presupuesto no alcazaba?

La historia no termina aquí. El 3 de mayo fui a una competencia de bicimontañismo, una muy importante de Cundinamarca, y resulta que cuando almorzábamos con unos bici amigos que compitieron, ellos mismos se extrañaban de que a la ciclista que recorrió los mismo 50 y punta kilómetros en un excelente tiempo, que era la categoría que se premiaba con dinero, le hubiesen pagado 50 mil pesos menos que al ciclista. Yo comenté que eso mismo había pasado con la competencia de Masivo y no sé con cuántas más. De la discusión surgieron dos argumentos: 1. La diferencia se debía al presupuesto. 2. Siempre se ha hecho de ese modo.

Al respecto del primero, me parece que no se sostiene por sí mismo, porque si faltaba dinero pues en el caso de Masivo eran 100 mil pesos la diferencia, podría pagarse igual a los campeones y motivar  a un cuarto (que esa es otra polémica, la premiación a los tres primeros). En cuanto al segundo, si siempre se ha hecho así y se sigue realizando de la misma manera: ¿Cuáles son los argumentos para reconocer el esfuerzo de las mujeres? Acaso, ¿es menor el esfuerzo, por tanto menor la paga? ¡La ciclista no recorrió los mismos kilómetros que el ciclista?

Aunque parezca sesgada mi visión, y tal vez lo sea, porque no he podido hablar con las personas que realizaron el evento, sin embargo, sería eufemístico de mi parte pensar que esto es una trivialidad o una liviandad que se puede dejar pasar por alto. Lo claro en este asunto es que este también es un espacio en el que se debe reflexionar sobre la equidad de género, las mujeres no solo deben cargar con el peso de salirse de los estereotipos marcados de nuestra sociedad, en la que son otras actividades las que ella deberían hacer, y otro cuerpo el que se debería moldear. Ahora también, nos falta empezar a oponernos a este tipo de discriminación, porque sin ir más allá, en estos ejemplos es notoria. A mí, estas situaciones me motivan para abrir espacios de diálogo y de encuentros con la comunidad escaladora, para que empecemos a mirar si las cosas se tienen que seguir haciendo de la misma manera, si nosotras estamos dispuestas a asumir un rol pasivo e indiferente ante estas situaciones. O si como escaladoras guerreras de la roca asumimos retos en los que la equidad de género reivindique nuestros esfuerzos y sean valorados y juzgados objetivamente y nos sesgados por una visión machista y determinista. Donde se nos mire como un ser humano en igualdad de condiciones. Porque, ¡¿acaso por ser mujeres son menores nuestros esfuerzos?! ¿Cómo nos consideran  lo escaladores y quienes realizan estos eventos? ¡Cuáles son sus argumentos para pagar diferentes cantidades a las campeonas y a los campeones? Si miramos que los premios son para motivar, qué mensaje nos están dando. ¡Confórmate? ¡O agradece que te premiemos?

Cordada de chicas es un grupo en el que estamos no solo reflexionando sobre los procesos de formación de la escalada, sino también, los culturales, los ideológicos que repercuten en las nuevas generaciones y que pueden tornarse obstáculos en el deporte y la misma comunidad. Solo a través de las reflexiones y los diálogos podremos mirar que NO SE PUEDE SEGUIR HACIENDO DE LA MISMA MANERA. Los cambios son necesarios y un principio de la persona que escala es que la zona de confort o aquello que siempre se ha hecho o el método que usamos para vivir, la mayoría de veces cambia: ¡siempre se modifica para ser mejores cada vez! Espero que tanto mujeres como hombres empecemos a construir nuevos discursos, nuevas visiones de los esfuerzos individuales y colectivos. Y actuemos diferentes,  equitativamente de acuerdo con los esfuerzos y méritos de cada deportista.

 

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